¿Qué hacen en un páramo dos vagabundos ? Esperando a Godot, en la versión del director José Luis Cruz de la pieza del dramaturgo irlandés Samuel Beckett. ‘‘Los personajes están desesperados, no hay futuro, lo que importa es la inmediatez de la marginalidad y de la subsistencia”, sostiene en entrevista sobre la obra que se escenifica en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Beckett, casi 80 años después de escribir la obra, persiste en la ironía lacerante, con su humor violento, que nos lleva cuestionar el mundo en que vivimos, define Cruz, quien también realizó la adaptación del texto.

Ya no es el mundo devastado por la Segunda Guerra Mundial y la bomba nuclear, sino la violencia del sistema neoliberal; ‘‘esta obra es un alarido de desesperación ante la condición humana”.

La obra nació de la pluma de Beckett en los años 40 del siglo pasado, considerada teatro del absurdo; se publicó en 1955, se ha convertido en pieza clásica representada miles de veces y no pierde vigencia. Vladimir y Estragón son los personajes principales, quienes a un lado del camino esperan a Godot. ‘‘Hoy no vendrá. Mañana lo hará por la tarde” es el mensaje que reciben y continúan varados a la orilla de la carretera. Es aquí donde vivimos en ladesesperanza que los dos personajes habitan un paisaje desierto, en un lugar marginado donde el sistema económico hizo estragos y es imposible cosechar la tierra. ‘‘Vienen huyendo de las razias, porque el neoliberalismo los vomitó, como dice el ya ausente filósofo Zygmunt Bauman”.

Personajes varados a la orilla del tiempo

En la versión de José Luis Cruz que se escenifica en el Foro de las Artes del Cenart se hace un juego con el tiempo de la espera, en cómo liquidarlo para que transcurra la vida y podamos distraernos ante ladesolación y la soledad. ‘‘No tie-nen presente ni futuro, sólo un pasado; hay nostalgia de siempre hablar”.

En opinión del dramaturgo mexicano, es ‘‘una obra con posibilidades infinitas”, aunque se haya representado miles de veces. ‘‘Es la fascinación del teatro, no se para nunca, evoluciona y está en movimiento permanente”. Siempre tiene algo que decir, como ocurre con Shakespeare o las tragedias griegas.

Hemos elegido la economía de medios, expone sobre ese montaje, donde la apuesta se ha hecho en el actor como centro del universo, la tecnología es el cuerpo del actor, en los signos que va creando al leer al espectador, en una farsa con tintes cómicos, en un juego escénico sin artificios, sólo el actor frente al público.

Personajes angustiados y devastados viven en un mundo hostil, que lanzan un grito desaforado de protesta, varados a la orilla del tiempo, en los confines del siglo. Estamos contentos, dice el uno al otro, mientras seguimos aquí. De nuevo la noche.

Esperando a Godot se escenifica en el Cenart (Río Churubusco, esquina calzada de Tlalpan, colonia Country Club, estación General Anaya del Metro). La temporada concluirá el domingo primero de septiembre.

Vía La Jornada

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