Nueva York. El movimiento #MeToo se encona contra el cantante español Plácido Domingo tras una ola de denuncias de acoso sexual de nueve mujeres.

Las reacciones divergentes ponen en relieve una brecha entre Estados Unidos y Europa sobre el movimiento #MeToo y el debate cultural de larga data sobre si una sociedad debe o no celebrar el arte de ciertas personas, pese a testimonios escabrosos sobre sus acciones.

Sensibilidad europea

Durante décadas, muchos defensores de hombres poderosos acusados de crímenes sexuales han citado el cliché de que la cultura estadunidense aún se aferra a sensibilidades puritanas.

Ese punto de vista volvió a emerger con el surgimiento del movimiento #MeToo en 2017, cuando el productor de cine Harvey Weinstein cayó en desgracia.

La leyenda del cinematografía francesa, la actriz Catherine Deneuve, fue una de las 100 mujeres que firmaron una carta defendiendo la libertad de los hombres de ‘‘conquistar’’ a una mujer y atacando el ‘‘puritanismo’’.

Los estadunidenses también han señalado un cierto arte ‘‘europeo’’ de la seducción al ignorar las acusaciones: la actriz Anjelica Huston, quien estaba en la fiesta en la cual ocurrió el crimen del director de cine Roman Polanski, dijo que simplemente las cosas eran así en la época.

‘‘Es una historia que podría haber ocurrido 10 años antes en Inglaterra o Francia o Italia o España o Portugal, y nadie habría escuchado nada sobre ella. Así es como estos tipos disfrutan de su tiempo’’, sostuvo la estrella de 68 años en una entrevista con la New York Magazine este año. ‘‘Cuando yo era joven, había todo un movimiento playboy en Francia’’, afirmó Huston, quien ha actuado en varias películas de Woody Allen. ‘‘Era de rigor para la mayoría de estos hombres como Roman Polanski, que crecieron con la sensibilidad europea’’.

La historiadora francesa Laure Murat, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), rechazó ese punto de vista en una entrevista con el sitio francés Mediapart en 2018. ‘‘Gritar sobre el puritanismo y la censura es un atajo perezoso’’, postuló.

Detrás de la defensa sistemática de un ‘‘gran artista’’, Murat señaló ‘‘un deseo deliberado de no adherir al debate’’.

Dos años después del nacimiento del #MeToo, Audrey Clinet, cofundadora de Eroin, compañía dedicada a apoyar a directoras de cine emergentes, se inquieta de que la fatiga de los escándalos esté abrumando la llama inicial de ese movimiento.

Sin embargo, es optimista sobre el futuro porque los jóvenes de ambos lados del Atlántico están creciendo con ‘‘una nueva educación’’ en cuanto a temas de acoso sexual e igualdad de género.

No obstante, ‘‘todavía tenemos que defender los derechos de las mujeres cada día’’, afirmó. ‘‘Nunca terminará’’.

Vía La Jornada

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