El presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció el jueves la modificación de una ley para el abuso sexual de menores sea un delito imprescriptible, en un escenario de conmoción por el  brutal asesinato de Ámbar, una bebé de 20 meses que murió tras ser supuestamente violada por uno de sus cuidadores.

El mismo día en que la pequeña era sepultada, en una multitudinaria ceremonia en medio de la rabia y dolor de los vecinos de la localidad de Los Andes, Piñera firmó en el palacio presidencial de La Moneda la indicación para que estos delitos no prescriban, lo que provocó sorpresa ya que había trascendido en medios de prensa que el mandatario solo extendería el plazo de prescripción hasta los 30 años.

“Nuestros niños que han sido abusados sexualmente tienen derecho a ejercer la defensa para poder lograr que se haga justicia e impedir que el paso del tiempo (…) termine transformándose en un verdadero cómplice que favorece la impunidad”, dijo el mandatario.

El proyecto entrará al Congreso para ser tratado con carácter de “suma urgencia”, agregó Piñera, en medio del aplauso cerrado de los asistentes a la ceremonia, entre los cuales se encontraba el médico James Hamilton, uno de los denunciantes de abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima, recibido la semana pasada por el Papa Francisco en el Vaticano.

“Me parece una maravilla, habrá un antes y un después. Es un regalo para nuestro país (…) No se van a arrepentir. Esto va a traer paz social”, comentó visiblemente emocionado el médico a periodistas una vez que concluyó la ceremonia.

Hamilton, junto Juan Carlos Cruz y Juan Andrés Murillo, denunciaron a Karadima, quien fue condenado por abuso sexual por el Vaticano pero cuyos delitos fueron declarados prescritos por la justicia chilena.

La legislación establece hoy una prescripción de cinco años para los delitos contra menores y de 10 para los crímenes.

De acuerdo con datos de la Fiscalía Nacional, el año pasado se registraron 22,540 denuncias por delitos sexuales, lo que implica casi tres ataques por hora, siendo los niños, niñas y adolescentes las principales víctimas.

Vía Paco Zea

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here