Escritores de Polonia temen expresar lo que piensan, alerta Olga Tokarczuk en la Feria del Libro de Fráncfort

Fráncfort. La premio Nobel de Literatura polaca Olga Tokarczuk deploró ayer el aumento de la autocensura en su país, al tiempo que se mantenía alejada de la controversia que envuelve a su colega Peter Handke.

En la conferencia de prensa inaugural de la Feria del Libro de Fráncfort, la autora con rastas y crítica del partido gobernante Derecho y Justicia (PiS) sostuvo que en su país natal hay ‘‘una especie de guerra cultural” entre el gobierno de derecha y la oposición.

‘‘No hay censura oficial en la literatura, pero siento cierto temor cuando veo que en Polonia se está desarrollando una especie de autocensura”, dijo Tokarczuk a través de un traductor.

‘‘Los autores tienen miedo de expresar lo que realmente piensan o sienten porque temen las consecuencias políticas. Sólo puedo esperar que ese desarrollo no continúe.’’

Tokarczuk, cuyas radicales novelas históricas con un toque de misticismo la han convertido en una de las escritoras más importantes de Polonia, advirtió la semana pasada que los polacos se enfrentaban a una elección entre ‘‘democracia y autoritarismo” cuando se dirigían a las urnas.

El populista PiS, a menudo enfrentado a la Unión Europea, se aferró a su mayoría parlamentaria en la votación del domingo tras una campaña que combinó las promesas de nuevas medidas de bienestar con ataques a los derechos de los homosexuales y a los valores occidentales.

Familiarizada con el papel de chica mala

Olga Tokarczuk, de 57 años, admitió que ‘‘no estaba muy entusiasmada con el resultado’’.

Sin embargo, la llegada al Legislativo de ‘‘muchos nuevos representantes” de otros partidos la dejó con esperanzas, añadió. ‘‘También estoy muy contenta de que la izquierdista Lewica (bloque) y los Verdes formen parte del Parlamento por primera vez. Creo que en los próximos cuatro años sucederán cosas nuevas.”

Tokarczuk fue nombrada la semana pasada ganadora del Premio Nobel de Literatura de 2018, después de que los organizadores se saltaran un año por un escándalo de acoso sexual, y su anuncio coincidió con el del escritor austriaco Handke, reconocido con el de 2019.

Pero mientras la victoria de Tokarczuk ha sido bien recibida, la de Handke desata indignación con muchas críticas a su apoyo al difunto hombre fuerte serbio Slobodan Milosevic.

Al preguntársele cómo se sentía ser vista como la ‘‘chica buena” de los Nobel frente al ‘‘chico malo” de Handke, Tokarczuk dijo a los periodistas que había estado demasiado ocupada para seguir el ritmo de la controversia que se desataba en los medios de comunicación. ‘‘Pero en cierto modo no me importa, porque normalmente soy yo la que interpreta el papel de la chica mala; eso es algo con lo que estoy más familiarizada”, bromeó.

Vía La Jornada

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