Ante la incertidumbre en el sector editorial de contar con una Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil (Filij) digna y segura, María Angelina Barona, titular de la Dirección General de Publicaciones, ofreció ayer una conferencia de prensa para generar tranquilidad en el gremio.

La funcionaria adelantó que se dispone de ‘‘dinero suficiente para que la feria se realice en las mejores condiciones”.

En la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (FCE), Barona informó que para la edición 39 de la Filij, que se desarrollará del 2 al 10 de noviembre en Mérida y del 8 al 18 de noviembre en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), se tienen entre 17 y 20 millones de pesos.

Añadió que participarán mil 300 editoriales, habrá mil actividades y 50 escritores han confirmado su participación, como Kestutis Kasparavicius (Lituania), Bart Moeyaert (Bélgica), Paloma Valdivia (Chile), Carolin Philipps (Aemania), y el ilustrador Gabriel Pacheco (México).

Corea, país invitado

Barona apuntó que la Filij, cuyo país invitado es Corea, regresará a su casa, el Cenart, en la Ciudad de México, y tendrá como sedes el Parque de la Paz y la explanada de la antigua Penitenciaria en Mérida. Destacó el apoyo de otras instituciones y explicó que la feria es importante no sólo para vender libros, sino para crear puentes con los lectores; la Filij es una herramienta de fomento a la lectura.

Cuidar recursos públicos

Barona, quien estuvo acompañada del presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Juan Arzoz, y de Horacio de la Rosa, coordinador de literatura del FCE, afirmó que ‘‘la austeridad republicana no es algo que nos cayó como maldición, sino que asumimos en conciencia y estamos muy claros de la necesidad de cuidar el recurso público”.

Explicó que el éxito de una feria del libro es la asistencia continua, pero para evitar tumultos y no exponer a las personas, las actividades de música, teatro, títeres y danza se organizarán de acuerdo con el espacio y estarán enfocadas a los libros. También se refirió a la licitación de carpas declarada desierta y para evitar problemas con una adjudicación directa se hizo otra. Del gasto de envío de libros a Mérida detalló que se analizan las mejores opciones para elegir el transporte.

Respecto del precio de espacios para los expositores, el cual se había encarecido, Arzoz informó que se llegó a un acuerdo y se obtuvo una cifra por metro cuadrado ‘‘muy razonable” y ya están ocupados todos los módulos y ahora unos 30 sellos están en lista de espera.

El titular de la Caniem añadió que la literatura infantil y juvenil es una de las más dinámicas del sector editorial.

Vía La Jornada

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