La variedad de tamales es ilimitada en la feria número 27 que el Museo Nacional de Culturas Populares dedica a ese ancestral platillo preparado a base de maíz, inaugurada ayer en ese recinto, donde permanecerá hasta el 3 de febrero.

Más de 50 expositores provenientes de 13 entidades de la República, además de invitados de Panamá, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Colombia y El Salvador, participan en este tradicional encuentro, realizado en el contexto de la fiesta de la Virgen de la Candelaria.

Aquí es posible hallar este platillo en hojas de maíz o de plátano, rellenos de carnes diversas, vegetales y frutos, mariscos y uno que otro crustáceo. De la región triqui en Oaxaca; de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Cosamaloapan, Veracruz, y Villahermosa, Tabasco. También hay participantes chilangos, así como de Yucatán, Hidalgo y Guanajuato.

Los asistentes tienen oportunidad de conocer y probar tamales que resultan incluso extravagantes en nuestras geografías, entre ellos el pisque, de El Salvador y Nicaragua, con su receta ancestral, o la hallaca, platillo tradicional de Navidad que se come en Venezuela, preparado con masa, carnes de res y cerdo, garbanzos, aceitunas, alcaparras y uvas pasas.

Para que este delicioso plato amarre, también se oferta una variopinta gama de atoles, desde los tradicionales de arroz, masa y cajeta hasta de maracuyá y uno llamado de novia, una especie de champurrado. Hay también otras bebidas tradicionales, como el tejate y el pozol, además de aguas frescas de frutas diversas.

El tamal, del náhuatl tamalli, es un alimento que se remonta a tiempos prehispánicos. Las crónicas del siglo XVI dan cuenta de su existencia como elemento presente tanto en ritos ceremoniales como en la vida diaria y las fiestas.

La tradición de comer tamales el día de la Candelaria está relacionada con el uso ceremonial que tenía dicho alimento en las diversas festividades prehispánicas, como la del inicio del ciclo agrícola, atlcahualo, celebrada el primer mes del calendario mexica.

En América Latina, de acuerdo con su procedencia, este platillo es llamado de diversas maneras: hallaca en Venezuela y Colombia; humita en Perú, Argentina y Chile; nacatamal en Nicaragua y Honduras, y pisque también en este último país y El Salvador, todos con diferentes ingredientes y formas de elaboración.

La 27 Feria del Tamal es organizada por la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas de la Secretaría de Cultura federal. El Museo Nacional de las Culturas Populares se ubica en avenida Hidalgo 289, colonia del Carmen, en el centro de Coyoacán.

Vía La Jornada

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