El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha enfadado a diversos grupos católicos y cristianos de su país luego de referirse a Dios como un “estúpido”; hecho por el cual prometió que si alguien le muestra una selfie de Dios, él renunciará a su cargo ese mismo día.

Las declaraciones del presidente filipino han resonado en el ámbito eclesiástico y social con gran fuerza, generando debate y controversia respecto a su nivel intelectual para gobernar un país desde el punto de vista conciliador, democrático y tolerante.

La ola de críticas comenzó hace a finales de junio cuando al cuestionar la historia de la creación del hombre, el mandatario afirmó que Dios es un “estúpido” por permitir que Adán y Eva sucumbieran a la tentación.

“¿Quién es este estúpido Dios? Este hijo de perra es estúpido si ese es el caso. Creaste algo perfecto y entonces tú piensas en un evento que atentaría y destruiría la calidad de tu trabajo”, dijo el filipino.

Duterte, que creció como católico, declaró durante un acto en la ciudad de Cagayán de Oro, al sur del país, que con sus palabras no se estaba refiriendo a su “propio Dios” y explicó que se refería a la concepción bíblica de Dios, por lo  que no se iba a retractar de los comentarios que hizo al respecto.

“No dije que mi Dios era estúpido. Tú Dios no es mi Dios, porque tu Dios es estúpido. El mío tiene sentido común”.

El mandatario añadió que nadie tiene derecho de obligarle a creer en Dios, ya que eso depende de una decisión individual. “Si elijo no creer en ninguna divinidad, ¿cuál es el maldito problema? Se trata de la libertad de elección de cada uno”, expresó.

Pero la polémica no se detuvo ahí, pues el pasado viernes 6 de julio el presidente filipino retó abiertamente a los cristianos a demostrar la existencia de Dios a cambio de su renuncia inmediata a su cargo.

“Si alguno de ustedes, los ruidosos, dijera que ha estado en el cielo, que habló con Dios, que lo vio personalmente, y que Él existe —y si de verdad existe— yo renunciaré a la presidencia esta misma noche”, aseguró Duterte.

“Solo necesito un testigo que diga: ‘Esos tontos de la Iglesia me ordenaron ir al cielo y hablar con Dios. Dios realmente existe. Tenemos una foto juntos y me traje una selfi con Él’”, agregó el mandatario filipino, cuestionando además las donaciones de feligreses a la Iglesia.

“Si realmente están ayudando a la gente, ¿por qué les piden dinero?”, preguntó abiertamente.

Esta no es la primera vez que Duterte arremete contra la Iglesia católica e incluso se refirió a los obispos como “hijos de puta” a principios del año pasado por criticar la violencia desatada por su campaña antidrogas.

Por su parte, miembros de la comunidad católica internacional ha tildado al líder filipino de

Vía Paco Zea

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