Reconstruyendo el silencio, Orejotas, un gigante con ojitos, ¿Cómo se creó el mundo? y Desde el caparazón de la tortuga son los títulos de las cuatro propuestas dancísticas que se presentaron este fin de semana con motivo del Día del Niño, en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, en el Centro Cultural del Bosque (CCB).

Con entrada libre y la idea de contribuir a la formación artística cultural y por el lúdico esparcimiento de los niños y niñas como uno de sus derechos humanos, la Coordinación Nacional de Danza articuló dicho programa de obras para despertar el gusto, la imaginación y la reflexión acerca de distintas temáticas.

Reconstruyendo el silencio, que integra proyecciones en video de niños jugando, es una lúdica propuesta cuyo propósito es sensibilizar a los espectadores de todas las edades en torno al tema de la violencia sexual y el daño que puede causar el silencio.

Propuesta con orientación

La coreografía fue interpretada por la compañía Ser-o, Cero Danza, dirigida y fundada por Victoria Riva Palacio Nieto. Al término de la función de este domingo, el sicólogo David López, de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, destacó la importancia de tocar el tema en el contexto del Día del Niño.

Es un problema, expresó el especialista, “que afecta a muchas personas en el mundo. Si a los adultos de pronto les cuesta trabajo expresar o identificar emocionalmente qué ocurre, en el caso de los niños es importante informarles, transmitirles, explicarles cómo un abrazo o una caricia pueden llegar a ser incómodas. Hay quien piensa que es mejor no tocar el tema. Y, como lo propone el montaje dancístico, hay que romper el silencio, hay que romper el secreto; sobre todo, como concluye, la pieza hay que decir: ‘yo sí te creo’”.

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Otra de las propuestas escénicas fue ¿Cómo se creó el mundo? Con la compañía INTERflamenca, dirigida por Ricardo Rubio Sánchez, montaje durante el cual, a ritmo de flamenco, invita y pregunta a niños y niñas de distintas edades, culturas y nacionalidades (en el caso de los pequeños de otros países por medio de un video), cuáles serían los ingredientes que dieron origen al planeta, articulando así diversidad de historias al respecto.

Por otra parte, el grupo Athosgarabathos presentó Orejotas, un gigante con ojitos, con dirección de María Laura Zaldívar, que cuenta la historia de un gigantón miope y bonachón que se divierte atrapando risas, que baila al son de su guitarrón y cuya mascota es un cocodrilo.

El gigante pide ayuda para salir de un libro de cuentos, pues para él es muy incómodo vivir en un sitio tan pequeño.

La obra provoca la imaginación de los pequeños sobre las proporciones y las desproporciones; se narra con danza, música, títeres, luz negra y video.

En tanto, la puesta en escena Desde el caparazón de la tortuga, a cargo de la agrupación Danza Visual, se inspira y reinterpreta el clásico infantil Momo, de Michael Ende, narración en la que el autor aborda el concepto del tiempo.

Danza, música en vivo y movimientos circenses se conjugaron para reflexionar sobre cómo invertimos el tiempo en nuestra vida cotidiana.

Vía La Jornada

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